LA PLURALIDAD DE IDEAS

Si un niño aprende a vivir con crítica, aprende a condenar.

Si un niño vive con hostilidad, aprende a pelear.

Si un niño vive con ridículo, aprende a ser tímido.

Si un niño vive con pena, aprende a sentirse culpable.

Si un niño vive con aliento, aprende a tener confianza.

Si un niño vive con alabanza, aprende a apreciar.

Si un niño vive con justicia, aprende a tener fe.

Si un niño vive con aprobación, aprende a quererse.

Si un niño vive con aceptación y amistad, aprende a

encontrar amor en el mundo.

Uno de los retos al que todos nos enfrentamos en algún momento de la vida es aceptar con respeto a aquellas personas con opiniones diferentes a las nuestras. Una actitud que algunos consideran que se debe promover para facilitar la convivencia de las personas, para otros representa un obstáculo.

Existen respuestas válidas o no para todos, pues cada uno tiene puntos a favor o en contra que justifican su posición. Lo importante es expresar los puntos de vista personales y permitir que los otros lo hagan también, asumiendo que es un derecho de los seres humanos la libertad de expresión, en un ambiente de tolerancia y respeto.

En muchas situaciones de la vida cotidiana en las que se expresan diferencias de opiniones, con la familia, con los amigos, con los compañeros en el trabajo, y más aún, entre toda la población respecto a situaciones y problemas que nos afectan como país. Estas diferencias son las que nos hacen crecer como personas, pues nos permiten confrontar nuestras ideas con las de los demás y darnos cuenta de la solidez o debilidad de nuestros planteamientos.

Las opiniones, si son expresadas con honestidad, generalmente reflejan la educación, las ideas, los sentimientos, los conocimientos, en fin, todo lo que conforma la cultura de las personas; al tener México una gran diversidad de población, es lógico pensar que exista también una gran diversidad de opiniones.

Manifestar dichas opiniones en libertad, verbalmente o por escrito, es uno de los derechos irrenunciables que debemos ejercer, tanto niñas, niños, jóvenes, como adultos.

La libertad de expresión es una garantía individual consagrada en la Constitución Mexicana. Sus límites son el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública.Aceptar y respetar las ideas de los demás, tener presente que existen personas que no piensan igual que nosotros, que hay otras formas de vivir, es uno de los grandes retos que afrontamos día a día los mexicanos; encontrar la forma armónica en que podamos convivir, es decir, la tolerancia mutua, nos fortalece como país.

 

LA PLURALIDAD DE RELIGIONES

Una de las formas de manifestar la pluralidad de opiniones se ve reflejada en las creencias y prácticas que realizamos para mejorar nuestra calidad de vida, aquellas que han sido inculcadas por la familia y con las cuales buscamos perfeccionarnos espiritualmente.

En México, las personas son libres de practicar la religión que libremente elijan. El artículo 24 de l a Constitución señala:

Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley.

El Congreso de la Unión (los diputados y senadores), no puede dictar leyes que establezcan religión oficial o que prohiban alguna.

¿Por qué es importante esta libertad de profesar una religión? Porque México, como muchas otros países en el mundo, han vivido etapas históricas en las que no siempre se respetaron las ideas religiosas de sus habitantes; haber llegado a consagrar ese derecho en la Constitución es uno de los triunfos democráticos, logrado con la lucha de muchos hombres y mujeres, conscientes de su ser histórico y del país que quisieron heredar a las nuevas generaciones.

Al revisar la historia mexicana somos conscientes de que imponer o no respetar las creencias personales, ocasionó enfrentamientos, divisiones, guerras y destrucción.

Creer o no en "alguien" o "algo" es una decisión personal y privada, es una actitud ante la vida con la cual podrán o no estar de acuerdo los demás, pero como otros aspectos de nuestra convivencia, merece respeto y aceptación. Lo más importante es encontrar el bienestar que necesitamos y compartirlo con las personas que nos rodean.

 

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL 

Vivir en sociedad implica que las personas, además de velar por sus intereses individuales, consideren todos aquellos aspectos que les ayuden a vivir en armonía, a desarrollar una convivencia pacífica y de respeto a sus derechos. Es por ello que los ciudadanos se reúnen, bajo diferentes ideas y propósitos, al amparo del artículo 9 de la Constitución Mexicana:

No se podrá impedir el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto legítimo; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Además, no se considerará ilegal, y no podrá ser disuelta, una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto a una autoridad, si no se profieren injurias contra ésta, ni se hiciere uso de violencia o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee.

Así, en México encontramos diversas organizaciones sociales que se manifiestan en actividades científicas, culturales, religiosas, ecológicas, civiles, de recreación, etc. Cada una de ellas tiene una organización propia, regula su funcionamiento con base en ciertos lineamientos y realiza varias actividades a fin de que la población conozca sus propuestas y participe en el mejoramiento de nuestra vida social.

Corresponde entonces a los ciudadanos y a niñas, niños y adolescentes, opinar y participar en torno a los problemas que nos afectan, respetar las ideas, costumbres y creencias de los demás, pues en la medida que lo hagamos se fortalecerá la democracia y haremos de nuestro país un mejor lugar en el cual vivir.