La preocupación por explicarse la existencia de seres vivos tan abundantes y diversos ha estado presente en la mente del ser humano desde tiempos inmemorables.

Durante un tiempo la gente pensó que los seres vivos siempre habían sido así, es decir, que habían sido creados por una fuerza divina tal y como eran y que no había posibilidad de que hubieran cambiado a lo largo del tiempo.

A esas ideas que sugieren que los organismos no cambian en el tiempo se les llama fijismo, que se refiere a que las características de las plantas y animales están "fijas" en ellos desde su creación.

Al paso del tiempo y como resultado del descubrimiento de muchos fósiles empezaron a surgir oponentes al fijismo.

Los científicos no descartaban la existencia de un ser supremo, pero no podían explicarse la presencia de fósiles y restos de organismos, como los de los dinosaurios, que no correspondían a ningún ser vivo que ellos conocieran.

Los descubrimientos de fósiles, los múltiples viajes realizados por naturalistas (quienes se dedicaban a estudiar la naturaleza), así como el avance de la ciencia, hicieron surgir una nueva propuesta: los seres vivos pueden cambiar a lo largo del tiempo, en otras palabras, los organismos son capaces de evolucionar.

A partir de entonces, se considera a la evolución como el conjunto de modificaciones que sufren los organismos en el transcurso del tiempo.

Esto propició nuevas polémicas relacionadas con la forma en que se daban los cambios y la evolución.

Las teorías más importantes de ese tiempo fueron propuestas por Lamarck y Darwin.

 

TEORÍA DE LAMARCK

Jean Baptiste de Monet, mejor conocido como El caballero de Lamarck (1744-1829), opinaba que los cambios que sufrían los seres vivos se debían a su propia capacidad de reaccionar ante el medio ambiente, modificando con ello sus hábitos y costumbres; como consecuencia, los organismos podían usar o desusar ciertos órganos haciéndolos más fuertes o bien producir su desaparición.

Las modificaciones que experimentaban los seres, a las que se les llama caracteres adquiridos (porque se adquieren como resultado de alguna presión ambiental), se podían transmitir a sus descendientes y hacerlos evolucionar.

Para ejemplificar su teoría, Lamarck explicaba cómo habían desarrollado las jirafas su peculiar cuello largo. Decía que en cierta época, los árboles se habían quedado sin ramas y hojas en la parte baja, por tanto, para poder alimentarse, las jirafas (que en ese tiempo no tenían el cuello tan largo) tenían que estirarse para alcanzarlas, al hacerlo su cuello se alargaba un poco y esa característica se transmitía a las siguientes generaciones, las cuales nacían cada vez con el cuello más largo.
 
De acuerdo con Lamarck, un carácter adquirido durante la vida se puede heredar a los descendientes. Si esto fuera cierto, unos cachorros a los que les corten la cola deberían tener hijos con la cola corta, o una persona que se tiña el cabello podría tener hijos con ese nuevo color que adquirió en su vida.
 
Aunque la teoría de Lamarck no fue acertada, sirvió como base para investigaciones posteriores.

 

TEORÍA DE DARWIN

Charles Robert Darwin (1809-1882) fue un naturalista británico que, en 1859, publicó una obra titulada El origen de las especies, donde explica su teoría de la evolución.

Este libro fue publicado después de que Darwin hiciera un largo viaje alrededor del mundo, que duró cerca de cinco años y en el que tuvo la oportunidad de visitar lugares muy interesantes y observar la diversidad de organismos que existía en cada uno.

De sus observaciones, Darwin concluyó que los organismos evolucionan debido a dos factores: la selección natural y la variabilidad.

La selección natural es un proceso biológico que hace posible que sólo sobrevivan los organismos más aptos a las condiciones del ambiente y, por tanto, esos organismos serán los que logren reproducirse y transmitir a su descendencia aquellas características que los hacen superiores.

Como la selección natural interviene constantemente puede asegurar o terminar con la existencia de las especies.

Cuando un organismo presenta características que le permiten sobrevivir en su ambiente, se dice que está adaptado.

El segundo argumento de la teoría darwinista es la variabilidad. La variabilidad se refiere a las diferencias que existe entre los miembros de una misma especie. La variabilidad ocurre entre los miembros de cualquier especie, tanto en plantas como en animales o microorganismos.

De acuerdo con Darwin, la variabilidad es necesaria para que se pueda dar la evolución.

Según Lamarck, las jirafas habían evolucionado porque cada vez se estiraban más y sus descendientes habían heredado esa característica, sin embargo, para Darwin, el proceso ocurrió de manera distinta.

Él opinaba que la población de jirafas estaba formada por muchos individuos de los que algunos presentaban cuello largo y otros corto. Al modificarse las condiciones ambientales, las jirafas que no podían alcanzar las ramas y, por tanto, no se podían alimentar, morían; mientras que aquellas con cuello más largo, además de sobrevivir se reproducían; así generación tras generación fueron quedando las jirafas cuyos cuellos les permitían alimentarse.

En este caso, la selección natural favoreció a las jirafas de cuello largo; pero no porque se hubieran estirado como Lamarck planteaba, sino porque desde su nacimiento ya poseían una característica que las hacía más aptas que las demás.

Para Darwin la variabilidad de la población de jirafas era precisamente que algunas tuvieran cuello largo y otras corto.

 

LA ADAPTACIÓN

La adaptación es un proceso gradual, que permite a los seres vivos adecuarse a las condiciones del medio para lograr sobrevivir.

Mientras mejor adaptado esté un organismo a su ambiente, mayores probabilidades tendrá de sobrevivir.

Como el medio ambiente ha cambiado a lo largo del tiempo, los organismos han cambiado también para soportar y aprovechar las transformaciones ambientales, y de esta manera sobrevivir.

Las adaptaciones o cambios que ocurren en los organismos pueden estar relacionados con su estructura corporal o sus funciones, o bien con su comportamiento.

Por ejemplo, la vegetación del desierto, se compone por plantas que tienen un tallo jugoso para almacenar la poca agua que reciben y en lugar de hojas presentan espinas, para evitar la pérdida de agua por evaporación.

Esas características permiten que un cactus o un nopal logren vivir y reproducirse bajo las difíciles condiciones del desierto. Es decir, los cactus y nopales están adaptados a ese hábitat.

Otros ejemplos muy interesantes sobre adaptación son los que desarrollan animales que imitan la coloración o formas del ambiente en el que viven para confundirse en él y no ser una presa fácil para sus depredadores.

Algunos insectos imitan las espinas de las ramas o tallos; otros asemejan la forma y color de las hojas y hasta existen algunos que cambian el color de su piel para confundirse con el medio.

La teoría de Darwin revolucionó el pensamiento científico de su época y sentó las bases para que se siguieran llevando a cabo numerosos estudios que aportaran pruebas sobre la evolución.

Actualmente, a la teoría de Darwin se le conoce como teoría sintética de la evolución y es en sí la propia teoría de Darwin pero sustentada en estudios de genética, anatomía, paleontología y biología, entre otros.

 

 

CONSECUENCIAS DE LA EVOLUCIÓN

La evolución es entonces un proceso gradual presentado a lo largo del tiempo, durante el cual los organismos van cambiando. Uno de los resultados de esos cambios es el surgimiento de nuevas especies, proceso que se conoce como especiación.

Durante su viaje, Darwin visitó las islas Galápagos, situadas en el océano Pacífico frente a Ecuador, en ellas observó a unas aves llamadas pinzones.

Él notó que aunque todos los pinzones se parecen, los de cada isla presentaban ciertas adaptaciones en el pico relacionadas directamente con su alimentación, porque algunas lo desarrollaron para alimentarse de insectos, otras de cactus y algunas de semillas.

Darwin sugirió que probablemente cuando la población original de pinzones llegó a las islas hace miles de años, se separó y se fueron formando grupos en distintas regiones, por ejemplo, los que tenían un pico apto para atrapar insectos, se quedaron en zonas donde abundaban estos animales; los que lo tenían mejor desarrollado para abrir semillas buscaron zonas donde las hubiera, etcétera.

Al paso de muchos años, los pequeños grupos de la población original habían quedado aislados geográficamente y además se habían especializado en un tipo de dieta muy específica.
 
Estos grupos dieron lugar al surgimiento de nuevas especies.

En forma semejante al surgimiento de los pinzones, se supone que se originaron muchas especies de reptiles, que al invadir el medio terrestre se separaron y dieron lugar a nuevas especies.

Una de las principales consecuencias de la evolución es el surgimiento de nuevas especies, que a su vez contribuye a que exista mayor diversidad biológica o biodiversidad.

La biodiversidad es muy importante porque refleja la evolución y p ermite que los ecosistemas se mantengan en equilibrio; porque cada ser vivo, no importa si es vegetal, animal o un microorganismo, desarrolla una función específica necesaria para que se mantenga la vida.