Para poder entender los mapas se debe considerar lo siguiente: la escala, su orientación y simbología. La escala indica el tamaño real de lo que está representado en el mapa; la orientación se refiere a que deben estar claramente señalados los puntos cardinales y la simbología a las claves que permiten interpretar el tipo de terreno o de lo que hay en él.

Los mapas se hacen a escala, es decir, sus medidas son proporcionalmente más pequeñas con respecto al tamaño original. Las escalas de los mapas son distintas; por ejemplo, los mapas de las carreteras son generalmente en una escala mayor que los mapas del mundo, realizados en una escala menor. En las superficies grandes se utilizan escalas pequeñas; por ejemplo, 1 cm equivale a 1 000 km.

La simbología de un mapa es un importante recurso para dar mayor información sobre un territorio. Por medio de símbolos se representan lugares, como ríos y montañas, actividades económicas (agricultura y ganadería), objetos e ideas.

Cuando se está en lugares desconocidos y se tiene la necesidad de ubicarse, se buscan algunas señales que puedan servir de referencia. Durante el día, el Sol es la principal referencia; en la noche lo son las estrellas. La orientación se puede establecer a partir de la ubicación de los cuatro puntos cardinales o partes en que se divide el círculo del horizonte.

La Rosa de los vientos. Es un símbolo con forma de estrella que indica los puntos cardinales y otros puntos intermedios. La Rosa de los vientos generalmente está en los mapas.

Los meridianos y paralelos forman una cuadrícula sobre cualquier tipo de representación de la tierra. Son algunos de los elementos de un mapa y forman una serie de líneas imaginarias horizontales y verticales alrededor de la Tierra. Sirven para hacer coordenadas en los mapas y ubicar con precisión un lugar sobre la superficie terrestre.

Las coordenadas geográficas están formadas por un sistema cartesiano en que los ejes son el ecuador y el meridiano cero, y sirven para determinar la posición de cualquier punto en el planeta, mediante la combinación de las distancias, entre el punto deseado y el ecuador, y el meridiano de origen, medidas en grados de arco, que reciben el nombre de latitud y longitud, respectivamente.