Una oración se compone de dos partes: sujeto y predicado.

El sujeto es de quien se habla, o quien realiza la acción del verbo. Para reconocerlo se pregunta ¿quién?

El predicado es lo que se dice o lo que hace el sujeto. El predicado contiene el elemento principal de la oración, el verbo. Para identificarlo se pregunta ¿qué hace o que se dice del sujeto? Si no hay verbo conjugado, no hay oración.

Como ejemplos de oraciones están las siguientes:

 

Caminemos.

Un día soleado caminamos mi hermana y yo por el parque de los Venados.

 

Ambas son oraciones, ambas tienen sujeto y predicado. La primera no dice quien es el sujeto, pero se deduce gracias al verbo (Acción: caminar, ¿quiénes? nosotros). En la segunda oración se dan más datos, el sujeto (¿quién?) somos mi hermana y yo, y el verbo indica la acción, caminar.

 

Las partes de la oración pueden colocarse de distintas formas sin alterar el significado. Por ejemplo:

 

La nube baja hasta quedar a los pies de la niña.

Hasta quedar a los pies de la niña, baja la nube.

Baja la nube hasta quedar a los pies de la niña.

 

Sujeto: La nube

Predicado: Baja hasta quedar a los pies de la niña.

 

En la noche la meto en una botella.

La meto en una botella, en la noche.

En una botella la meto en la noche.

 

Sujeto: Yo (¿quién?)

Predicado: la meto en una botella en la noche.