De joven, el michoacano José María Morelos y Pavón se destacó por ser trabajador y estudioso. A los 14 años tuvo que abandonar los estudios para trabajar y ayudar a sostener a su familia.

Después de algunos años de trabajo y, gracias a su espíritu de lucha, pudo volver a estudiar y convertirse en sacerdote.

Siendo párroco de Carácuaro, Morelos recibió la noticia de que el cura Miguel  Hidalgo se había levantado en armas y no dudó en ir a entrevistarse con él.

Morelos se ofreció como sacerdote del ejército de Hidalgo, pero este último lo convenció para que tomara las armas y le encomendó conquistar el sur del país, en especial Acapulco. Morelos obtuvo importantes victorias gracias a su organización y capacidad.

Como al movimiento insurgente le hacía falta un gobierno y sus leyes, Morelos invitó a otros insurgentes y diputados a realizar un Congreso que tenía como principal tarea formar el gobierno y redactar su Constitución. Así surgió la Constitución de Apatzingán.

A lo largo de su historia, el país ha tenido cuatro constituciones, una de ellas no fue aplicada y las otras sí.

Desde que aceptó la propuesta de Hidalgo, Morelos estaba convencido de que la causa era justa. Por ello, a la vez que daba a conocer alguna disposición, confirmaba las disposiciones de Hidalgo. Por ejemplo, para la inauguración del Congreso de Chilpancingo, Morelos escribió un documento llamado Sentimientos de la Nación, en el que expresaba las esperanzas que tenía para la nación que surgía.

Algunos de los puntos más importantes del documento son:

  • La total libertad de la América Mexicana (hoy República Mexicana).
  • La abolición de la esclavitud y de la distinción de castas.
  • La eliminación del pago del tributo.
  • La soberanía derivada de la voluntad del pueblo.

El documento de Morelos inspiró muchas de las leyes de la Constitución de Apatzingán, nuestra primera Constitución.