Los ecosistemas naturales se forman sin la intervención del hombre.

Los ecosistemas que vemos a nuestro alrededor pueden agruparse en dos categorías:

1) Naturales: como lo dice su nombre, son los que se desarrollan en la naturaleza de manera espontánea o natural sin la intervención del ser humano; se forman con el paso del tiempo y tienen características particulares de clima, suelo y cantidad de lluvia.

En los ecosistemas habitan una multitud de seres propios de la zona, los cuales están acostumbrados a vivir bajo esas condiciones, y tienen como fuente principal de energía al Sol.

El Sol proporciona la energía que aprovechan las plantas para realizar la fotosíntesis, y las plantas son el primer nivel en las cadenas alimentarias de donde los demás seres vivos obtienen la energía que necesitan.

Son ejemplos de ecosistemas naturales los bosques, el desierto, las praderas, etcétera.

2) Artificiales: a diferencia de los ecosistemas naturales la mayoría de las condiciones como lluvia, tipo de suelo e incluso organismos vivos, puede ser controlada por el hombre; por ejemplo: los huertos de hortalizas o de árboles frutales, los cultivos de cereales o los terrenos donde vive el ganado.

En estos ecosistemas interviene el trabajo humano; se administra cierta cantidad de agua en forma de riego, se adicionan fertilizantes y se mantiene una supervisión.

En los ecosistemas artificiales también encontramos factores bióticos y abióticos.

Las casas, edificios, puentes, presas o construcciones en general se consideran elementos abióticos.

Igualmente están presentes elementos abióticos naturales como el suelo, la lluvia, el agua o el aire.

Los factores bióticos están representados por las plantas y animales que se cultivan o crían en esos lugares.

A diferencia de los ecosistemas naturales en los que la principal fuente de energía es el Sol, en los artificiales es necesario que el ser humano se provea de fuentes de energía artificiales para que funcionen motores de calderas, equipos de riego, sistemas de iluminación, maquinaria y herramientas, así como otros elementos mecánicos.

Lo mismo sucede con el agua: en los ecosistemas naturales las plantas aprovechan el agua de la lluvia y la de los mantos subterráneos, en los artificiales los vegetales que se cultivan tienen que ser regados usando agua almacenada en pozos o tinacos, o bien, sembrarlos calculando la llegada de la temporada de lluvia para que se rieguen con ella.

Cuando los cultivos se riegan aprovechando el agua de la lluvia se les llama de temporal, y cuando se riegan con equipo especial se les denomina cultivos de riego artificial.