• Cambios sociales y culturales durante la segunda mitad del siglo XIX
  • Los sucesores de Juárez: Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz

 

Después del fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo, Benito Juárez regresó victorioso a la capital en 1867. A este periodo que comienza a partir de esta fecha y los 10 años siguientes se le conoce como República Restaurada.

     Durante dicha etapa, Juárez y sus colaboradores hicieron grandes esfuerzos a fin de hacer valer la Constitución, disminuir los desórdenes y mejorar la economía del país.

     En estos años, Juárez se reeligió y ocupó la presidencia hasta el año en que murió (1872). El periodo de la República Restaurada se caracterizó por el constante enfrentamiento de los principales dirigentes liberales: Benito Juárez y Porfirio Díaz.

     En el aspecto cultural, el gobierno de Juárez encaminó sus esfuerzos para crear una identidad nacional cuyas bases fueran, principalmente, la mezcla de las culturas indígena y española.

 

 CAMBIOS SOCIALES Y CULTURALES
DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

Después de desaparecer la amenaza francesa, Juárez y sus colaboradores se esforzaron por hacer de México un país moderno. Para ese fin fortalecieron la agricultura, la industria y las comunicaciones. Se reanudó la construcción de la línea de ferrocarril México-Veracruz, aumentaron las líneas telegráficas y se apoyó a las inversiones extranjeras. Los reformistas pensaban que el mejoramiento social y el progreso, se lograrían en la medida en que la población se fuera educando. Para ello abrieron escuelas gratuitas a las que podían asistir personas de bajos recursos y también fomentaron la instrucción de las mujeres.El Renacimiento

     Durante los gobiernos de don Benito Juárez se respetó mucho la libertad de prensa, de esta manera se favoreció el surgimiento de muchos periódicos.

     Ignacio Manuel Altamirano, el célebre escritor mexicano, se propuso reconciliar a liberales y conservadores usando como medio la cultura. En ese sentido, se dio a la tarea de organizar reuniones literarias y también fundó la revista cultural El Renacimiento.

     Las personas se interesaron por estudiar la historia colonial y prehispánica. Se pintaron cuadros que reflejaban la historia, los paisajes, las costumbres y tradiciones mexicanas. También se publicaron diferentes obras literarias.

     Gracias a esta serie de reformas y a la creciente influencia de gente de otros países, en México se produjeron importantes cambios sociales: mayores oportunidades de educación, disminución del poder de la Iglesia y libertad de expresión.

     Durante este periodo, el país tenía ocho millones de habitantes y sólo dos millones trabajaban. Más de seis millones eran indios. La mitad eran niños sólo había un trabajador para cada cien hectáreas de tierra. La falta de higiene y las enfermedades ocasionaron muchas muertes. Seguía existiendo el latifundio y la comuna, el peonaje y la leva.

     En las pequeñas poblaciones y en las haciendas, se mantuvo sin grandes cambios el ritmo de la vida colonial. Fuera de las haciendas, la población vivía en aldeas aisladas, en casas de adobe y paja. Los campos lucían abandonados y en ruinas. La agricultura era primitiva y de consumo local, en su mayoría de temporal. En la zona norte del país, predominaba la ganadería.

     La población se mantenía gracias a los frutos de la tierra. Los campesinos en su mayoría eran indios y su condición era la más miserable. La mayoría vivía como peones en las haciendas, algunos como aparceros de las tierras de la Iglesia y muy pocos eran rancheros libres. Los mineros, indios en su mayoría, vivían un poco mejor.

     Los medios de transporte eran escasos y malos. Los arrieros suplían a la rueda y la inexistencia de caminos transitables con sus recuas. Las mulas, bestias de tiro y carga, eran la única ayuda. Los únicos caminos importantes eran dos: de México a Veracruz y de México a Tepic. Las diligencias eran lentas e inseguras. Los bandoleros asolaban caminos, asaltaban las diligencias o las grandes haciendas, otra plaga que estaba conformada, era el ejército que se apoderaba de caballos y mulas, también de comida, dinero, objetos de valor y de todos los hombre útiles.

     Los cambios fueron más notorios debido a las influencias extranjeras. Había grandes tierras y merenderos, hospitales, teatros, acueductos y fuentes donde los aguadores cargaban sus chochocoles (recipientes para el agua) y la distribuían a lugares apartados. El canal de la Viga servía para abastecer a la ciudad con más de cien chalupas, canoas y trajineras. También había pulquerías con sus fritangueras y músicos, barberías, chocolaterías, vinaterías, neverías, cafés y boticas.

 

 LOS SUCESORES DE JUÁREZ:
SEBASTIÁN LERDO DE TEJADA Y PORFIRIO DÍAZ

El objetivo primordial de Sebastián Lerdo de Tejada fue consolidar las reformas establecidas por Juárez y lograr un estado de tranquilidad política y paz social. El objetivo de Díaz fue el progreso de la nación sin importar los medios.

     A fines de junio de 1867 se restableció el orden en el país. México tenía ahora un gobierno republicano y había demostrado al mundo que era capaz de defender su independencia y su soberanía.

     México tiene una larga tradición en la defensa de su libertad y de su soberanía. La lucha por independizarse de España y la lucha contra los invasores norteamericanos, son un ejemplo de las batallas que ha tenido que librar para defender su soberanía.

     Benito Juárez se mantuvo en la presidencia hasta 1872, año en que murió. Lo sustituyó Sebastián Lerdo de Tejada quien, terminado el periodo de gobierno, quiso reelegirse. Ante esta situación se proclamó el Plan de Tuxtepec, en 1876, que desconocía a Lerdo de Tejada. Porfirio Díaz se alzó en armas con el lema de "No reelección" y convocó a elecciones resultando ganador. A pesar de que había combatido la reelección. Díaz mantuvo el poder durante 30 años.