Después de consumada la independencia, México abrió paso a una nueva etapa de su historia: la Reforma liberal. Reforma significa cambio con el propósito, en la mayoría de las ocasiones, de mejorar algo. La sociedad mexicana de mediados del siglo XIX presentaba fuertes contrastes y profundas diferencias. Liberales y conservadores tenían puntos de vista opuestos sobre los problemas de la sociedad.

Los liberales pretendían modernizar el país, es decir, liberar a la sociedad mexicana de viejas costumbres reformando las leyes; formar la República donde gobernara un Presidente ayudado por un Congreso; habría libertades de prensa, educación, religión e industria.

Los conservadores querían mantener las costumbres y modos de ser de la sociedad, heredados de los españoles, con un régimen monárquico, es decir, donde gobernara un rey; hubiese un Parlamento; y continuaran los privilegios para Iglesia, ejército y hacendados.

Liberales y conservadores.

Ambos bandos se enfrascaron en una larga lucha conocida como "La guerra de Reforma" o "guerra de Tres Años".

ANTONIO LÓPEZ DE SANTA ANNA

La figura de Antonio López de Santa Anna en la historia de México es muy polémica. Santa Anna era una persona voluble, irresponsable y ambiciosa; pero sabía ganarse la simpatía de la gente.

Era reconocido por sus cualidades militares y gran capacidad para organizar ejércitos en las condiciones más desfavorables.

No tenía ideales definidos; por ello, según le conviniera, algunas ocasiones apoyaba a los liberales y otras veces, a los conservadores. En 11 ocasiones fue presidente de la República.

Santa Anna fue desterrado y traído de regreso al país en varias ocasiones. En su último periodo presidencial, en 1853, se convirtió en un dictador. Desconoció la soberanía de los estados y disolvió el Congreso, se gastó el dinero del país y, cuando éste ya no le era suficiente, inventó nuevos impuestos.

El periodo de la Reforma comenzó con la Revolución de Ayutla que expulsó del poder al entonces presidente Antonio López de Santa Anna, prosiguió con la guerra de Reforma y terminó con el triunfo de los liberales sobre la intervención francesa y el segundo imperio.

REVOLUCIÓN DE AYUTLA

En 1853, Antonio López de Santa Anna ocupó por undécima vez la presidencia de la República. En diciembre de ese año vendió el territorio de La Mesilla a los Estados Unidos. Este hecho fue la gota que derramó el vaso y provocó que en el estado de Guerrero se rebelaran algunos militares al mando de Juan Álvarez, quien proclamó el Plan de Ayutla, en el que se desconocía a Santa Anna como presidente.

Durante sus 22 años de gobierno, Santa Anna limitó muchas libertades, entre ellas la de prensa y la de religión.

Los crecientes abusos por parte del gobierno de Santa Anna, provocaron que el descontento entre la población creciera; por ello, el apoyo al partido liberal aumentó. Ante esta situación, un grupo de liberales reformistas elaboró el plan de Ayutla, con el cual, en 1854, el general Juan Álvarez se levantó en armas.

LA CONSTITUCIÓN DE 1857

Al renunciar Santa Anna a la presidencia, Juan Álvarez quedó como presidente interino, pero en poco tiempo renunció e Ignacio Comonfort ocupó su lugar. A partir de este momento, México vivió una serie de cambios, a fin de convertirse en un país libre, democrático y próspero. Como resultado del corto gobierno de Álvarez y luego del de Ignacio Comonfort, el 5 de febrero, se promulgó la nueva Constitución de 1857, misma que se elaboró basándose en las leyes que ya algunos liberales habían redactado, y en las ideas que aportaron un grupo de ilustres mexicanos, entre los que destacaron Valentín Gómez Farías, Benito Juárez, Melchor Ocampo, Miguel Lerdo de Tejada, José María Iglesias y José María Lafragua. Esta constitución declara que México es una república democrática y federal. Establece que los mexicanos son todos libres e iguales ante la ley; prohíbe la esclavitud, decreta la libre enseñanza, la libertad de trabajo, de pensamiento y de imprenta. Además, incluye las leyes Juárez y Lerdo. La Ley Juárez (1855) suprimió los privilegios de los militares y del clero. La Ley Lerdo (1856) expropió y puso en venta los bienes de la Iglesia y de las comunidades indígenas.

Esta constitución marcó el paso de un antiguo régimen tradicionalista a uno nuevo de orden, libertad e igualdad. Pero era una grave amenaza para los intereses económicos de la Iglesia y los privilegios del ejército.

A raíz de estas diferencias, la promulgación de la Constitución de 1857 desató una nueva guerra: la guerra de Reforma.

GUERRA DE REFORMA

Los conservadores, descontentos y en franca oposición a las ideas de progreso defendidas por la Reforma, conspiraron contra el gobierno liberal para suspender la Constitución de 1857 y establecer una monarquía.

En diciembre de 1857 alzando como bandera el Plan de Tacubaya y al grito de "Religión y fueros", tropas conservadoras al mando del general Félix Zuloaga derrocaron al presidente Comonfort por medio de un golpe de Estado.

Al inicio de la guerra, los conservadores eran militarmente fuertes y estaban apoyados por la Iglesia y el ejército. En la capital, Félix Zuloaga asumió el cargo de presidente sin ninguna base legal y sus colaboradores más cercanos fueron Miguel Miramón, Leonardo Márquez y Tomás Mejía.

Ante las victorias conservadoras, Benito Juárez se trasladó a Guadalajara, donde cayó preso. Recobrada la libertad, salió del país y meses después desembarcó en Veracruz. Allí, asumió la presidencia conforme a lo estipulado en la Constitución de 1857. Entre sus colaboradores más leales estaban Guillermo Prieto, Melchor Ocampo y Miguel Lerdo de Tejada.

Benito Juárez nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca, en 1806. Estudió Derecho y durante algún tiempo vivió de su profesión defendiendo a las comunidades indígenas. Como gobernador de Oaxaca en 1847 realizó obras públicas y fundó escuelas para profesores.

En 1855, el presidente Juan Álvarez lo nombró ministro de Justicia y de Instrucción Pública y expidió la Ley Juárez. En 1857 fue elegido presidente de la Suprema Corte de justicia. Un año después, asumió la presidencia de la República. En 1859 expidió las Leyes de Reforma.

Debido a la intervención francesa ejerció su gobierno desde diferentes puntos del país, por lo que al gobierno se le llamó República itinerante. Regresó a la ciudad de México después de derrotar a Maximiliano en 1857. Fue proclamado Benemérito de las Américas por su defensa de las libertades humanas.

Su frase más conocida es: "Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz". Murió el 18 de julio de 1872.

Benito Juárez se consideró a sí mismo más como un hombre de acción que de pensamiento. Reclamó a sus conciudadanos y a la historia, ser juzgado por sus hechos y no por sus dichos. A pesar de esto sus ideas han quedado escritas y forman parte de lo que se ha llamado "El ideario juarista".

En Veracruz, el presidente Juárez proclamó en julio de 1859, las Leyes de Reforma. Con estas leyes se decretó la nacionalización de los bienes de la Iglesia, la libertad de religión y el matrimonio como contrato civil.

La guerra de Reforma, iniciada en 1858, terminó en 1861 con el triunfo de los liberales. El presidente Juárez regresó a la capital de la República para presidir el gobierno. Una de sus primeras medidas fue expulsar al delegado apostólico y a varios obispos, así como a los embajadores de España, Guatemala y Ecuador, por haber apoyado a los conservadores.

LAS LEYES DE REFORMA

De 1858 a 1861 transcurrió la guerra de Tres Años; en ese tiempo Benito Juárez se estableció en diferentes lugares del país. Durante la estancia de su gobierno en el estado de Veracruz, Benito Juárez promulgó las leyes de Reforma, que fueron un complemento de la Constitución de 1857.

Entre las modificaciones más profundas de las leyes de Reforma se señala la separación de la Iglesia y el Estado, la celebración del matrimonio como un contrato civil, la libertad de los mexicanos para elegir sus creencias religiosas, el establecimiento de un sistema de educación laica y la creación del Registro Civil.

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