Con la caída del imperio azteca se inicia en México la época colonial, que duró casi 300 años. Durante ese tiempo el territorio fue gobernado y controlado por España. Se le denominó encomienda a la forma en que los españoles explotaron la tierra y el trabajo de los indios. El comercio se desarrolló con productos americanos que no se conocían en Europa, y con mercancías de este continente traídas a América.

La minería fue la principal industria, sobre todo en Guanajuato, Zacatecas y Taxco, en donde se obtuvieron grandes cantidades de oro y plata.

México estuvo dominado durante trescientos años, desde 1521 —cuando cayó la ciudad de México-Tenochtitlan en poder de Hernán Cortés— hasta 1821, año en que fue consumada la Independencia. A este periodo de la historia nacional se le conoce como época colonial o simplemente Colonia.

En la época colonial los españoles se expandieron por las tierras conquistadas para:

  • Conocer el territorio y sus riquezas naturales para su aprovechamiento.
  • Fundar centros de población para colonos que controlaran la producción de minas y haciendas.
  • Organizar el gobierno para el control de la población en general.
  • Cambiar las costumbres indígenas incluyendo vestido, alimentación, lengua, gobierno y creencias religiosas.

Las órdenes religiosas destruyeron templos, códices e ídolos indígenas para evangelizar a los indios y algunos frailes ayudaron a los indígenas y comprendieron sus tradiciones.

Los colonizadores trajeron además: la religión católica, la lengua (el español), el uso del hierro, de la pólvora, y los animales de carga y de trabajo, también tradiciones como las posadas y las pastorelas; grandes construcciones como templos, acueductos, plazas y conventos.

LA ENCOMIENDA

La tierra era cultivada por los indígenas bajo la dirección de los europeos según el sistema de encomiendas, una forma de producción de alimentos en la que los indígenas estaban obligados a trabajar para los europeos, quienes debían enseñar a aquéllos la cultura europea y la religión cristiana.

COMERCIO E INTERCAMBIO

Los informes de los indígenas, los libros que éstos habían dibujado (por ejemplo, la Matrícula de los tributos) y las exploraciones emprendidas por los propios españoles, revelaron que en territorio de la Nueva España podían cultivarse muchas plantas alimenticias o criarse ganado. Asimismo, descubrieron que era muy rico en minas de oro y de plata, metales preciosos que interesaban mucho a los europeos.

Los conquistadores trajeron a sus familias y a otros españoles para poblar el Nuevo Mundo. Y junto con las personas llegaron plantas y animales nuevos. Entre las plantas puede mencionarse el trigo, con el cual se elaboraba el pan; y entre los animales, los caballos, las vacas y ovejas.

Bajo la dirección de los españoles, los indígenas continuaron extrayendo metales preciosos de las riquísimas minas mexicanas, utilizando ahora las nuevas técnicas traídas por los conquistadores.

El oro y la plata así obtenidos se dividían en varias partes: una se enviaba al rey de España, otra quedaba en posesión de alguna orden religiosa, y con otra se beneficiaba directamente el propietario de la mina.

Los metales preciosos llevados de América a Europa estimularon la economía de este continente, es decir, favorecieron el comercio y la producción de muchísimos objetos de uso cotidiano.

PODER ECONÓMICO DE LA IGLESIA

La Iglesia representaba, por las funciones que desempeñaba, una organización muy importante en la vida colonial. Esto sucedía de igual forma en lo que se refiere al gobierno, porque los obispos —las personas que representaban a la Iglesia— tenían también derecho a decidir las reglas a las que debía ajustarse dicho gobierno.

La iglesia acumuló una enorme cantidad de propiedades durante la Colonia. La mayoría consistía en terrenos, casa, títulos de propiedad que conservaba para asegurar el pago de los préstamos que hacía; también poseía grandes sumas de dinero, producto del diezmo y limosnas. Se calcula que hace 200 años poseía la mitad de todas las propiedades.

Desde su llegada a América, los europeos se propusieron extender en todo el Nuevo Mundo la religión que profesaban: el cristianismo. En otras palabras, deseaban que todos los habitantes del mundo fueran cristianos y aceptaran la religión católica.

A la difusión de esta fe religiosa se le llamaba evangelización. Era tan importante esta tarea que se pensaba que los reyes estaban autorizados a conquistar nuevos territorios, sólo si procuraban la evangelización de quienes ahí vivieran.

El Papa, la persona más importante del catolicismo, había otorgado ese derecho a emperadores y reyes, lo cual, al mismo tiempo, era una obligación para ellos. Por eso los reyes se preocuparon por establecer una Iglesia en la Nueva España.

Fray Pedro de Gante.

La Iglesia enseñaba a los indígenas los preceptos del catolicismo y a la vez aprovechaba para comunicarles los valores espirituales y las costumbres europeas.

Los sacerdotes fundaron talleres de trabajo donde procuraron enseñar a los indígenas algunas técnicas europeas; por ejemplo, la cría del gusano de seda y la producción de artesanías de barro y cobre.

Los indígenas, por su parte, siempre habían sido diestros en la fabricación de artesanías y aprovecharon adecuadamente las enseñanzas de los sacerdotes para crear obras que, aún hoy día, por su perfección artística, sorprenden a todo el mundo.

PIRATAS Y CORSARIOS

Además de los piratas que robaban para beneficio propio, otras naciones, al ver la riqueza que España obtenía de sus colonias, autorizaron a algunos navegantes para asaltar barcos españoles; eran los corsarios. Para cuidar sus navíos, España envió barcos de guerra a escoltarlos, pero eso no detuvo a los ladrones que entonces atacaron puertos como Veracruz y Campeche.

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