En el periodo posclásico destacaron, entre otras, las culturas tolteca y mexica, ambas de origen chichimeca. Los primeros en llegar al Altiplano central fueron los toltecas que tomaron como propio el legado cultural dejado por los teotihuacanos, pues los descendientes de esta cultura se mezclaron con ellos. Tiempo después llegaron los aztecas o mexicas, quienes a su vez se designaron herederos de la cultura tolteca y, por tanto, teotihuacana. Los aztecas crearon el imperio más grande y poderoso que existió en Mesoamérica.

LOS TOLTECAS

Los toltecas al llegar al Altiplano central se establecieron inicialmente en Culhuacán, donde iniciaron una serie de conquistas entre los pueblos vecinos.

Los toltecas surgieron de un pueblo originario del noroeste de México que decidió buscar mejores tierras para vivir y se estableció en la Meseta Central. Así fundaron Tollan o Tula, ciudad situada en el actual estado de Hidalgo, donde se dedicaron a la agricultura y la construcción de edificios adornados con hermosas esculturas de piedras como el templo de Tlahuizcalpantecuhtli o de la Estrella Matutina (conocido como de los Atlantes). Los toltecas desarrollaron su civilización entre el año 800 y el 1170 aproximadamente.

Asimismo, este pueblo tuvo grandes gobernantes como Hueman y Topiltzin.

Uno de los dioses más venerados en toda Mesoamérica fue Quetzalcóatl, un dios de origen tolteca. Se cuenta, que los toltecas al ver reflejada en el firmamento la luz de una estrella la compararon con una serpiente adornada con plumas y le dieron el nombre de Quetzalcóatl, cuyo nombre quiere decir "serpiente emplumada" (quetzalli = plumas del pájaro quetzal; cóatl = serpiente). A partir de este momento se convirtió en un dios y se le relacionó con otras deidades y símbolos. Su culto quedó establecido por el rey tolteca Topiltzin quien añadió a su nombre el de Quetzalcóatl. En este lugar se produjo un conflicto entre los seguidores del Dios Quetzalcóatl —dios del sol— y los de Tezcatlipoca —dios de la noche—, lo que originó que Ce Acátl Topiltzin Quetzalcóatl abandonara la cuidad y se dirigiera al oriente, no sin antes prometer que algún día regresaría a gobernar su pueblo.

El rey Topiltzin Quetzalcóatl fue un hombre magnánimo y sabio que gobernó con justicia a su pueblo y reformó la religión. Se convirtió en sacerdote del nuevo dios y prohibió los sacrificios humanos que se ofrendaban a Tezcatlipoca.

Se dice que Topiltzin Quetzalcóatl era un hombre alto y rubio, de aspecto muy distinto al de los demás toltecas. Por eso resulta inexplicable que un hombre así hubiera existido entre los indígenas y, por tanto, su imagen se entremezcla con la leyenda.

Atlantes de Tula.

Este rey no tardó en tener enemigos que lograron que los toltecas lo desterraran de la ciudad de Tula y volvieran al culto de Tezcatlipoca. Quetzalcóatl inició un peregrinaje y prometió regresar por oriente para reinar otra vez entre los toltecas e instaurar la paz.

Sus habilidades arquitectónicas, escultóricas y pictóricas les granjearon la fama de artistas entre los demás pueblos mesoamericanos. De su arquitectura sobresalen los llamados Atlantes, que eran las columnas del templo del Señor de la casa del Alba.

Este hecho lo recordaron los aztecas cuando llegaron los conquistadores españoles, hecho que les hizo pensar que la promesa hecha por Quetzalcóatl se estaba cumpliendo.

LOS MEXICAS

La peregrinación de los mexicas

La última tribu chichimeca en llegar al valle de México fue la de los mexicas. Según cuentan antiguas tradiciones, los aztecas procedían de un lugar situado al noroeste del Valle de México —algunos investigadores piensan que venían desde la Alta California, otros aseguran que procedían de Sinaloa— ellos decían haber salido de Aztlán ("Lugar de garzas") por eso eran aztecas y tomaron el nombre de tenochcas porque Tenoch, uno de sus sacerdotes, era su guía. También se les conoce como mexicas porque su dios principal era Huitzilopochtli o Mexitli, de donde deriva el nombre del pueblo.

Su largo y penoso peregrinar había durado algo más de 150 años, buscando un lugar para establecerse. Seguramente en su ruta habían pasado por lugares apropiados para vivir, pero su dios Huitzilopochtli les había anunciado que el mejor sitio para establecerse y llegar a ser poderosos era aquel en que encontraran "…un águila sobre un nopal devorando una serpiente…".

Los aztecas merodearon, es decir, anduvieron en la cercanía o en los alrededores de Tula y luego penetraron en el Valle de México, pero como los mejores lugares ya estaban ocupados por otros grupos, tuvieron que continuar su camino, permaneciendo en diversos sitios tan sólo el tiempo que les permitían los dueños de los terrenos en que acampaban.

Zumpango, Xaltocan, Ecatepec y Azcapotzalco fueron algunos de los lugares en que estuvieron temporalmente, después llegaron a Chapultepec, en donde permanecieron unos veinte años, hasta que nuevamente fueron expulsados y enviados como prisioneros a Tizapan.

Como tenían fama de ser buenos guerreros, fueron llamados por el Señor de Culhuacan para que los ayudaran en la guerra contra los xochimilcas y así obtuvieron su libertad; sin embargo, volvieron a tener problemas cuando al recibir a la hija del señor de Culhuacan para que fuera la esposa de su jefe o Tlatoani, los aztecas la sacrificaron porque según sus creencias así se convertiría en su diosa protectora; los culhuas indignados les hicieron la guerra.

Siendo vencidos los aztecas, ocuparon los pantanos del lago de Tezcoco y fue un islote de ese lugar en donde encontraron las señales que les habían sido anunciadas por su dios; entonces decidieron fundar un templo en honor de Huitzilopochtli y quedarse a vivir allí, así nació la ciudad de Tenochtitlan, allá por el año de 1325. Algunos aztecas que no estuvieron de acuerdo con la distribución inicial de las tierras, se separaron del grupo mayor y se retiraron a Tlatelolco.

La triple alianzaExtensión del Imperio azteca. Haz click para ampliar la imagen.

Como el lugar en donde encontraron la señal divina pertenecía a los tepanecas cuyo señor era Tezozómoc, éste les impuso las obligaciones de servirle como soldados y de pagarle tributo. Esta situación duró hasta que Itzcóatl, el cuarto gobernante tenochca, se unió con los señores de Tezcoco y Tlacopan (Tacuba) para formar la Triple Alianza, misma que venció a los tecpanecas y mantuvo su poderío sobre el valle. Desde esta época poco a poco, los aztecas fueron ganando posiciones militares y políticas y lograron destacar entre sus aliados, para que más tarde se convirtieran entre los poseedores de un amplio imperio, que se extendió por Mesoamérica y que duró hasta la conquista española.

Los aztecas tenían en cada territorio dominado grupos de guerreros para evitar que hubiese rebeliones. Entre las regiones no dominadas, tenemos las de los tlaxcaltecas y purépechas.

Los tlatoani aztecas

Cuitláhuac (Agua sucia). Gobernó poco después de Moctezuma II y en unión de Cuauhtémoc derrotó a los españoles, expulsándolos a Tlaxcala. Cuitláhuac dirigió los trabajos de reconstrucción de la ciudad, aunque posteriormente se reanudaran los combates.

Cuauhtémoc (Águila que desciende). A la muerte de Cuitláhuac tomó el mando y lo conservó hasta el 13 de agosto de 1521, cuando fue hecho prisionero por los españoles. Siempre demostró gran valor y habilidad militar. Es un símbolo de la grandeza del pueblo mexicano.

La organización mexica

La organización social tenía bases religiosas y militares. El Tlatoani como gobernante supremo, tenía bajo sus órdenes a un grupo de funcionarios, jueces y recaudadores de tributos. Era también jefe del ejército, pero estaba poderosamente influido por los sacerdotes y por otros nobles y guerreros.

Los grupos de mayor importancia e influencia en la sociedad eran los sacerdotes, los pochteca o comerciantes, quienes además desarrollaban funciones de espionaje para informar sobre los pueblos dominados y, los jefes guerreros, quienes no tenían la obligación de pagar tributo ni cultivar la tierra.

La gente del pueblo, como siempre sucede en este tipo de sociedades trabajaba la tierra, levantaba las construcciones y obligatoriamente, formaba parte del ejército.

En el ejército destacaban los guerreros águilas y tigres, quienes recibían un entrenamiento especial y si demostraban ser muy valientes, los recompensaban haciéndolos miembros de la nobleza.

El último esplendor de Mesoamérica

Los mexicas en casi 200 años llegaron a ser la cultura más importante de Mesoamérica. Dejaron de ser el "pueblo de rostro desconocido" y aprovecharon la herencia cultural de los demás pueblos mesoamericanos, misma que impresionó a los españoles a su llegada.

Recién fundada la ciudad de México-Tenochtitlan se dividió en cuatro barrios o calpullis, formados por grupos de familias, que tenían su propia organización con tierras, escuelas y autoridades llamados Calpullec, quienes obedecían al señor principal o Tlatoani.

El tiaquiz (tianguis-mercado) era motivo de júbilo y admiración por la llegada de los pochteca, quienes viajaban a tierras muy lejanas para traer y exponer sus mercancías en los mercados (tiaquiz), en donde había calles o andadores para cada producto: aves, hierbas medicinales, sal, algodón, metales, plumas; el más grande era de Tlatelolco.

Comerciaban mediante trueque; utilizaban como moneda complementaria semillas de cacao, sal o piedras preciosas. En cada mercado había un juez, que decidía, en desacuerdos, sobre calidad y precio.

Los aztecas fueron politeístas, es decir, tenían muchos dioses, algunos de ellos eran propios y otros lo fueron adoptando de los pueblos que conocían o conquistaban. Entre los primeros estaba Huitzilopochtli, y como ejemplo de los segundos estaban a Tláloc y Quetzalcóatl.

Una de las ideas principales de su religión era que el mundo se creaba y se destruía cada cierto tiempo; para evitar la posible destrucción, ofrecían a sus dioses lo más valioso que tenían: sangre humana. Para conseguirla, se organizaban guerras religiosas llamadas floridas, donde se capturaban prisioneros para los sacrificios.

Por lo anterior es fácil comprender que la religión y la guerra estaban muy ligadas. Algunos investigadores han afirmado que todo el Imperio estaba organizado de acuerdo con esta forma de pensar, así que los sacerdotes interpretaban los deseos de los dioses y el pueblo sólo obedecía.

No se sabe con exactitud lo que conocían de ciencia los aztecas; lo que sabemos, ha llegado a nosotros por medio de los "Libros pintados" o códices y documentos escritos por algunos misioneros que obtuvieron información sobre los conocimientos de los indígenas en pláticas sostenidas con ellos; tal es el caso de fray Bernardino de Sahagún, entre otros muchos.

Desgraciadamente, la mayoría de los conocimientos se perdieron porque los códices fueron quemados para evitar que la cultura indígena se siguiera desarrollando y fuera más fácil el aprendizaje de la europea.

Se sabe que los aztecas tenían amplios conocimientos de astronomía, matemáticas, zoología, botánica, geografía y medicina, principalmente. También dominaban otros campos del saber pues medían el tiempo con mayor exactitud que los europeos. Muchos de los conocimientos no los habían elaborado directamente, sino que fueron adquiridos de los pueblos con los que habían tenido contacto.

La vida de los aztecas era dura y difícil. La población se levantaba antes de amanecer, las mujeres preparaban la masa, moliendo en el metate maíz recién cocido y hacían tortillas para acompañar los alimentos; además, limpiaban la casa y lavaban la ropa. Los hombres se dedicaban a faenas del campo y a otros trabajos como la construcción, actividades guerreras y diversas artesanías.

Los nobles y los ricos, generalmente comerciantes, llevaban una vida más cómoda, al contar con servidores y esclavos.

La educación era rígida, se iniciaba en la familia con la práctica de los deberes domésticos. Los niños eran acostumbrados a bañarse diariamente y a permanecer limpios, a comer alimentos sanos y a dormir poco para tener una mayor resistencia física.

Las niñas eran adiestradas en las labores del hogar, confección de ropa y preparación de alimentos. Se inculcaba y practicaba el respeto a los mayores, especialmente a los ancianos.

Continuaba la preparación en el Tepochcalli, escuela en donde se instruían para la agricultura y para la guerra o en el Calmécac, en donde recibían educación los nobles, futuros gobernantes, sacerdotes y guerreros; ahí aprendían astronomía, religión, astrología, derecho, historia, adivinación, entre otras disciplinas. Las artes, especialmente el canto y la danza se promovían y practicaban en el Cuicacalli.

El ritmo de vida era a veces alterado por las fiestas, generalmente de tipo religioso, en donde se podía danzar, cantar y tomar pulque, sin embriagarse, ya que esto era severamente castigado.

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