El sujeto tácito es aquel donde no aparece escrito el sustantivo o pronombre personal en la oración, pero está sobreentendido: "Leo", cuando decimos "leo" entendemos que decimos "yo leo". El sujeto "yo" está sobreentendido.

Ejemplo:

  • Bastián espoleó su cabalgadura metálica más despiadadamente aún.

    Espoleó su cabalgadura más despiadadamente aún.

  • Yo no he jugado a los dados contigo.

    No he jugado contigo.

  • La otra tarde tú encontraste unos dados muy bonitos.

    La otra tarde encontraste unos dados muy bonitos.

  • Nosotros no siempre jugamos a los dados, porque nos gustan más otros juegos.

    No siempre jugamos a los dados, porque nos gustan más otros juegos.

  • ¿Santiago, Luis y Alfredo han jugado a los dados?

    ¿Han jugado a los dados?

Aunque no se diga o escriba el nombre o el pronombre, la oración se sigue entendiendo. El sujeto no falta, simplemente no se dice porque la oración puede entenderse por el contexto y la conjugación.

Para comprobar lo anterior, en las siguientes oraciones, se cambia el sujeto tácito por sujeto explícito.

  1. Consiguió unos buenos lugares para el concierto.

    Omar consiguió unos buenos lugares para el concierto.

  2. Tuvieron un divertido fin de semana.

    Daniel y Raquel tuvieron un divertido fin de semana.

  3. Necesitamos que nos ayuden a pintar la casa.

    Su mamá y yo necesitamos que ustedes nos ayuden a pintar la casa.

  4. Jugaban alegres en el jardín hasta que comenzó a llover.

    Los niños de la guardería jugaban alegres en el jardín hasta que comenzó a llover.

  5. Seguramente tenías muchos deseos de que nos reuniéramos.

    Seguramente tú tenías muchos deseos de que nos reuniéramos