Al estudiar a los fósiles es fácil notar las diferencias entre organismos que existieron hace miles de años y los actuales. También se observa cómo algunos seres han desaparecido, mientras otros se han transformado hasta adquirir su aspecto actual.

Evolución del caballo.     Un fósil es cualquier evidencia (huesos, impresiones de hojas, excrementos) de existencia de vida pasada, que ayuda a conocer las transformaciones que los organismos han tenido en el transcurso del tiempo.

     Los datos que los fósiles aportan, muestran claramente la existencia de diferentes seres que vivieron en épocas pasadas e indican que el número de especies vivientes y la complejidad de su organización ha ido en aumento. Se puede concluir, que las diferentes formas de vida que subsisten hoy en día se formaron a partir de una sola, muy sencilla, por medio de un proceso conocido como evolución.

     La evolución es la transformación que ha ocurrido en los organismos vivos a través de largos periodos. Implica cambios continuos, es decir, no solamente se llevan a cabo en los organismos que están presentes, sino que aparecen en la descendencia.

     En la antigüedad ya se tenían algunas ideas para explicar la evolución de las especies, pero no se les dio importancia. Una teoría aceptada por varios siglos fue el creacionismo el cual, para explicar el origen de la vida y la variedad de especies, se basa en actos de creación divinos.

 

 LAS PRIMERAS IDEAS: EL FIJISMO Y EL TRANSFORMISMO

Existían dos corrientes que trataban de explicar la presencia de los seres vivos en la Tierra:

  • El fijismo afirma que las especies no cambian, que los seres vivos que habitan en la Tierra fueron creados tal como son ahora. De acuerdo con esta teoría, todas las especies animales y vegetales se han mantenido sin cambios en su estructura y funcionamiento desde que se originaron.
  • El transformismo –también conocido como evolucionismo–, sostiene que las especies derivan unas de otras y que han ido cambiando con el paso del tiempo. El primer científico en exponer esta corriente fue Lamarck y, posteriormente, Charles Darwin.

 

 LAMARCK

La primer teoría evolucionista fue realizada por el biólogo francés Jean Baptiste Monet, llamado el Caballero de Lamarck, quien en 1809 publica La filosofía zoológica. Esta teoría está basada en dos leyes principales:

1. Ley del uso y el desuso. Los organismos sufren cambios en su cuerpo, según usen o no dichas partes como respuesta a las condiciones del medio en que viven. Los órganos que se usan sufren hipertrofia (se desarrollan más); los órganos que no se usan sufren atrofia (crecen menos).

2. Ley de la herencia de los caracteres adquiridos. Si un organismo sufre alguno de los cambios descritos, sus hijos lo heredan. Esto es erróneo; si fuera cierto entonces tuviéramos un perro al que se acostumbra cortarle la cola (como los doberman, boxer, etc.) sus descendientes nacerían sin ella y esto no sucede.

     Un ejemplo de la aplicación de las teorías evolucionistas de Lamarck es su explicación acerca de que las jirafas tienen el cuello largo porque las hojas con las que se alimentan se encontraban en las ramas altas de los árboles.

Jirafas de Lamarck.

 

 

 

 

 

        

     La necesidad de alcanzarlas hizo que, a base de continuos estiramientos, el cuello de estos animales se alargara y la herencia se encargó de transmitir ese alargamiento del cuello a sus descendientes.

     En cuanto a los vegetales, Lamarck explica cómo las diferentes formas de las hojas se han producido con el paso del tiempo, debido a los cambios en el medio, los cuales originan nuevas necesidades en los organismos.

     Por ejemplo: las plantas que habitan en regiones muy húmedas, desarrollaron hojas muy grandes en cuya superficie se encuentran numerosos poros que facilitan la transpiración, evitando así la acumulación de agua en los tejidos.

     En cambio, las plantas que viven en desiertos modificaron sus hojas hasta convertirlas en espinas para evitar la pérdida de agua por transpiración.

     A simple vista sus reflexiones sobre el tema parecen razonables, sin embargo fueron erróneas. Su hipótesis de que los órganos de los animales cambian según el uso o desuso es válida, pero no hay evidencias experimentales que demuestren que estos cambios se hereden de una generación a otra.

     Actualmente no se da mucho valor a las teorías de Lamarck, sin embargo, su mérito es haber iniciado las teorías evolucionistas actuales. Él fue el primero en señalar que los procesos de adaptación de plantas y animales a su medio son, en gran parte, responsables de la evolución.

 

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